Toxoplasmosis El gato no es tu enemigo

Al escuchar ‘Toxoplasmosis’ los signos de alerta se disparan hacia el gato más cercano, estigmatizando a este felino como culpable de esta enfermedad.

Son muchos los mitos sobre la forma como se transmite la Toxoplasmosis, una enfermedad infecciosa ocasionada por el protozoo Toxoplasma gondii, un parásito intracelular que puede causar infecciones leves y asintomáticas, así como trastornos mortales que afectan mayormente al feto, a los recién nacidos, ancianos y personas vulnerables por su condición de déficit de inmunidad.

La fuente más frecuente de esta afección no son los animales de compañía como comúnmente se cree, aunque es cierto que los gatos cumplen un papel importante en el desarrollo de una de las fases del parásito por ser el hospedador definitivo. La revista petLovers Caribe conversó con la médico veterinaria y zootecnista Linda Rodríguez, quien nos ayudó a despejar las dudas sobre el papel de los gatos en la transmisión de la enfermedad:

¿El pelo del gato transmite parásitos como el de Toxoplasmosis?

Dra. Linda Rodríguez: Esto es totalmente falso. El pelo del gato no transmite la Toxoplasmosis. Debemos aclarar que el parásito Toxoplasma gondii ingresa en el organismo humano, con mayor frecuencia, a través del consumo de alimentos contaminados como, por ejemplo, carne cruda o semicocida, frutas y verduras mal lavadas, leche no pasteurizada o agua contaminada.

Los gatos que coexisten de manera silvestre, o aquellos que tenemos como mascotas y pasan tiempo fuera de nuestra vivienda, son más propensos a adquirir el parásito porque estos se alimentan de carne cruda, debido a la caza de pájaros o roedores contaminados.

El periodo de incubación del parásito en el gato está entre los tres y veinte días. Posteriormente libera los ooquistes en las heces, que sólo se hacen infectivos una vez que se encuentran en la tierra, necesitando un tiempo de exposición al medio ambiente de entre 24 a 48 horas. Además, es importante explicar que un gato solo  puede ser portador del parásito una vez en toda su vida, y solamente durante sus primeros meses de edad. Para que una persona se infecte directamente de un felino debe haber manipulado las heces o tierra contaminada, y no lavarse bien sus manos posteriormente.

¿Qué puedo hacer para que mi gato no se infecte con el parásito?

LR: Cuando tenemos cualquier mascota es necesario adoptar métodos preventivos para darles una buena calidad de vida, por ejemplo, desparasitarla, aplicarle las vacunas adecuadas, realizarle baños profesionales para proteger su pelo y darle una alimentación saludable.

La desparasitación es la mejor prevención para evitar que se reproduzca cualquier tipo de parásito en un gato, incluyendo el Toxoplasma gondii. Se recomienda hacerlo cada 2 ó 3 meses, y luego cada 6 meses.

El gato puede infestarse del parásito de toxoplasma por contacto con otros gatos o con heces contaminadas, por la arena donde se revuelcan o porque le fue transmitida por su madre durante la gestación. Si queremos saber si un gato es portador de la enfermedad, existen pruebas de laboratorio que pueden detectarlo.

¿Si la mujer está embarazada debo sacar al gato de mi casa?

LR: Los gatos son unos animales muy aseados, de hecho pasan todo el día acicalándose, es decir, lamiendo su cuerpo para limpiarse. Definitivamente no es necesario sacar a su gato de su casa o alejarlo durante el embarazo, al contrario, tener un minino a tu lado durante la gestación da tranquilidad a la persona porque ellos son cariñosos y además pueden servir de estímulo para el bebé en gestación.

Recordemos que si nuestro gato ha sido desparasitado y tiene sus vacunas al día estaremos previniendo que este se contagie de cualquier parásito y tenga otras enfermedades. Y siempre es recomendable que la mujer embarazada no haga actividades de jardinería (o siempre usar guantes), no manipular la caja de arena del gato, no comer verduras crudas en sitios poco seguros, y comer carne bien cocida.

 

 
El chocolate es bastante malo para los animales ya que contiene sustancias tóxicas para su cuerpo. En general, los episodios de intoxicación suelen ocurrir por ingesta accidental o por suministro directo de propietarios que ignoran la lista de alimentos y sustancias que pueden tener consecuencias adversas en los animales de compañía. 
 
El componente del chocolate al que los perros y gatos resultan extremadamente sensibles se llama teobromina, un tipo de sustancia que tiene efecto estimulante del sistema nervioso central y cardiovascular. 
 
Los humanos tenemos un rápido metabolismo de esta sustancia; sin embargo, los perros tienen un metabolismo bastante lento del compuesto, lo cual ocasiona que se acumule en el organismo hasta alcanzar niveles tóxicos.
 
Los signos pueden notarse entre las seis a doce horas después del consumo, dado que la teobromina se absorbe fácilmente por vía oral. Pueden variar de acuerdo con la dosis consumida, el peso del animal y el tipo de chocolate presente en la chocolatina. 
 
A dosis bajas se puede observar agitación, hiperactividad y problemas gastrointestinales como vómito y diarrea; Sin embargo, a dosis mayores el riesgo de problemas cardiovasculares se incrementa. También puede ocasionar convulsiones y edema pulmonar, que en conjunto podría llevar a la muerte del animal. 

Si la ingestión se detecta a tiempo, se acude de manera rápida al médico veterinario y se hace un tratamiento eficiente el paciente se puede recuperar. Por lo tanto,  ante el riesgo y sospecha de consumo de chocolate por parte de su mascota no dude en llamar o acudir al médico veterinario: ¡Ante las intoxicaciones el tiempo es oro!

Vía el tiempo.

 
Revista petLovers Caribe

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EDITORIAL

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