‘Oliver’, el Dogo de Burdeos protector

Nuestro invitado a la sección ‘Perros gigantes’ se ha convertido en el guardián de la familia Romero.

Un fuerte vacío no lo dejaba estar tranquilo. Después de la pérdida de ‘Aslan’, un Alaska Malamute, que lo acompañó durante 12 años, Hernán Darío Romero Espinosa decidió no tener nuevamente mascotas en su vida, pero en las noches una fuerte sensación lo ‘obligó’ a cambiar de opinión y a los 12 meses de la partida de su can, empezó a buscar uno nuevo.

“Al principio mi mamá no quería a ‘Aslan’ (pero luego se enamoró de él), así que me lo llevaba a la universidad porque ella decía que si lo dejaba le abría la puerta para que se fuera (risas). Cuando falleció ‘Aslan’ tomé la decisión de no tener más perros, pero en las noches cuando estaba en mi cama sentía que un hocico mojado me tocaba los pies; esa fue la señal para pensar en tener nuevamente un nuevo amigo”, comentó el cartagenero de 30 años.

La decisión

Después de los episodios nocturnos y del nacimiento de su hijo, Hernán Darío, empezó a buscar una mascota con pelaje corto, amigable y protector con los niños. Tenía en mente tres razas: Mastín Inglés, Mastín Napolitano y el Dogo de Burdeos; un ejemplar de esta última sería el escogido para ser parte de esta nueva familia.

“Me metí a Mercado Libre a buscar el perro y lo encontré. Me mandaron fotos del papá y de la mamá; siempre me enviaban imágenes del can, pero de un solo lado. Cuando lo recibí en el aeropuerto de Cartagena, proveniente de Cundinamarca, el cachorro presentaba una infección dermatológica. Por un momento pensé en devolverlo, pero decidí quedarme con él para ayudarlo en su recuperación. De todas maneras llamé a la persona que me lo vendió para expresar mi descontento y me dijeron que me darían todo el dinero de su tratamiento, cosa que nunca pasó. Es por esto que les aconsejo comprar mascotas en sitios autorizados”, comentó el Jefe de Mercadeo y Comunicaciones de la Universidad del Sinú.

Fue así como llegó ‘Oliver’ a la vida de Hernán Darío hace dos años y, aunque ha sido un poco enfermizo porque después de su enfermedad dermatológica, también a los pocos días presento Erliquia, ha sido un perro muy fuerte y ha logrado superar muchos obstáculos, convirtiéndose en un miembro más de esta familia a la que protege cada vez que es necesario.

Su personalidad

Aunque una de las características de su personalidad es que es muy protector, Hernán Darío asegura que ‘Olíver’, que mide 63 centímetros a la cruz y pesa 42 kilos, es muy sociable y, ante todo, muy consentido por la familia.

“Yo a mi hijo no lo puedo regañar cuando ‘Oliver’ está cerca porque empieza a gruñirme. Lo mismo pasa cuando se me acercan personas desconocidas. Tengo que decirle ue son amigos para que él se sienta tranquilo. Pero además de esto es un perro bastante consentido y pechichón, a tal punto que en ocasiones mi esposa le da la comida con cuchara (risas)”, afirma su dueño.

Alimentación y cuidados

Por los problemas de salud que presentó ‘Oliver’ desde cachorro -llegó a las manos de Hernán Darío cuando solo tenía 45 días de nacido-, su alimentación ha sido muy cambiante e incluso se la modifican frecuentemente para que no se aburra.

“Yo le he traído comida desde Medellín y desde Barranquilla. A él se le ha dado de todo porque es bastante complicado para comer. Ahora mismo está comiendo concentrado; se le da dos veces al día (a las 5 de la mañana y a las 5 de la tarde)”.

Mensualmente Hernán Darío lo lleva a la peluquería, aunque también acostumbra a bañarlo en su casa, actividad que comparte con su hijo porque es fácil de secar.

“Él tiene productos para el crecimiento del pelo y la piel, y cada 4 meses le hago exámenes para ver cómo está. Siempre estoy muy pendiente de él por todo lo que presentó desde que llegó a la familia. Las personas a veces se equivocan; no es solo tener para comprar un perro y darle comida. Se trata de darle la mejor calidad de vida posible al animal. Si mi hijo no tiene comida pues algún familiar de seguro nos ayuda, pero cuando se trata del perro la responsabilidad es solo mía porque estoy seguro que nadie más le dará”, nos cuenta Hernán Darío.

Un ‘hermano’

En febrero de este año llegó al hogar de Hernán Darío, ‘Tom’, un Terranova proveniente de Bogotá y, a diferencia de ‘Olíver’, fue adquirido de un criadero reconocido a nivel nacional.

“Después de la experiencia con ‘Oliver’ tomé más precauciones con ‘Tom’, me mandaron fotos de él, de los padres, registros de pedigrí, además exámenes de codos y corazón. A pesar de que también es macho, ‘Tom’ le ha generado mucha tranquilidad a su ‘hermano’. Con ‘Tom’ debo tener más cuidado con el pelaje, es muy sociable y cariñoso”, nos contó su dueño.

La convivencia

Hernán ha aprendido a convivir con estos dos ejemplares, que duermen con él en su cuarto, aunque a ‘Oliver’ le da frío y prefiere salirse a la sala para pasar la noche en la mecedora. Entre ellos hay mucha camaradería y respeto y eso se nota cuando están los tres juntos.

“Los saco al parque por separado. Cuando ‘Oliver’ llegó no podía sacarlo porque estaba enfermo y cuando empecé a hacerlo ya tenía 7 meses. Es por eso que sacarlo es más complicado. En cambio ‘Tom’ sí sabe ir al paso de uno y es por eso que sus paseos son más largos en comparación con los de ‘Oliver’. Pero disfruto cada momento que paso con ellos”, puntualizó Hernán Darío.

 

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