Coyongo, una inspiración Caribe

Esta cigüeña, inmortalizada por una danza del Carnaval de Barranquilla, es símbolo de vida y cultura en la Región Caribe, y lucha por continuar adornando nuestros ríos y litorales.

“Cuando era pelao, uno de mis juegos favoritos y que me llenaba de felicidad era corretear a esas aves blancas y libres -El Coyongo-, que abundaban en las ciénagas de Cicuco, el pueblo donde nací en la Depresión Momposina, conformada por más de 132 ciénagas llenas aves locales y migratorias. Siendo estudiante universitario, conté cerca de 300 Coyongos en la Ciénaga de los Ponches, a la cual llegaban las aves acuáticas a alimentarse en grandes cantidades. Años después, en 2017, descubrí con tristeza que solo un individuo fue avistado en ese cuerpo de agua”.

De esta manera relata el biólogo y experto en aves Rafael Borja Acuña su relación y realidad en el Caribe colombiano de dos de las aves más emblemáticas de las Américas: el Jabiru mycteria y el Mycteria americana, conocida comúnmente en gran parte de nuestra región como Garzón Soldado, Coyongo, Cabecehüeso,  Cabeza de Cera o Gabán, como se le conoce en los Llanos colombianos.

Estas cigüeñas (Familia: Ciconiidae) hacen parte de la vida y cultura en muchas zonas de Bolívar, Cesar, Atlántico y Magdalena sirviendo de inspiración, desde hace 40 años, para la Danza del Coyongo, creada en la zona de la isla de Mompóx, Bolívar, y reconocida en el Carnaval de Barranquilla, con el fin de proteger la especie. Y en su honor, en el municipio de Buenavista, Córdoba, se encuentra una comunidad para la que esta ave se ha convertido en el mito fundacional de su origen, el caserío Coyongal.

“La población de Coyongos en el Caribe colombiano ha disminuido mucho debido a factores, por ejemplo, la caza en ciertas épocas del año, la deforestación de árboles altos donde anidan y el secamiento de los cuerpos de agua. Es un ave que se desplaza en busca de alimentos en cuerpos de agua no mayores a 30 centímetros de profundidad; por eso llama la atención que en los últimos años se han encontrado grupos de Coyongos en el litoral marino, cuando normalmente se les veía en cuerpos de agua dulce”, explica Rafael Borja Acuña.

 

MUCHOS NOMBRES

El experto en aves aclaró a la revista petLovers Caribe que en la Mojana y la Depresión Momposina, el Mycteria americana recibe el nombre de Coyongo, pero ese mismo animal es conocido como Cabecehüeso en el Departamento del Atlántico.

“La  otra especie que anda mucho con el Mycteria americana, cuyo nombre científico es Jabiru mycteria, conocido como Garzón Soldado o Grullón en la zona de la Depresión Momposina, pero que en el Atlántico le llaman Coyongo. Ambas aves son blancas, pero el Mycteria americana es más pequeño. En el Amazonas, por ejemplo, al Jabiru mycteria lo conocen popularmente como Gaván”.

Y agrega que la representación que se observa en la Danza del Coyongo muestra  disfraces alusivos tanto al Mycteria americana  como al Jabiru mycteria. “En la danza se muestran también otros tipos de aves, como las garzas, acompañando a ambas especies, ya que al buscar el Coyongo y el Garzón Soldado su alimento con pico y patas en el agua, los peces nadan huyendo de ellas, pero otras aves aprovechan para cazarlos; es decir, es una representación de lo que ocurre en el medio natural”.

 

UN AVE ESPECIAL

El Coyongo (Mycteria americana) es del tamaño de una pava común hembra, de 85 a 113 cms de longitud y un peso de unos 2.5 kg. El pico es largo y ligeramente curvado hacia abajo en la punta. El plumaje es blanco en todo su cuerpo, pero su cabeza y cuello carecen de plumas. Se alimenta principalmente de peces, siendo complementada con todo tipo de animales pequeños como crustáceos, anfibios y reptiles. Las babillas, caimanes, jaguares y tigrillos son sus principales depredadores.

Un rasgo exclusivo del Coyongo (Mycteria americana) es que no tiene funcional  la glándula uropígica, la cual en otras aves segrega un grasa que se untan en las plumas para mantenerlas suaves y secas para emprender el vuelo. Esta característica hace del Coyongo una presa fácil de los cazadores que las atraen con el calor de fogatas o mechones.

“El Garzón Soldado (Jabiru mycteria) es mucho más grande que el Mycteria americana, y aunque también es de plumaje blanco, tiene en el tercio basal del cuello una gola de color rojo. Otra diferencia importante es que el Jabirú mycteria vive solo, en pareja o en pequeños grupos, mientras que su homólogo lo hace siempre en grandes grupos de aves”, anotó Borja Acuña.

En el Atlántico, en busca de alimento los Coyongos se han desplazado a aguas salinas como la zonas de los Manatíes y la Ciénaga de Barro Azul frente a Boca Caimán y Bocatocino.

 

 

 
El chocolate es bastante malo para los animales ya que contiene sustancias tóxicas para su cuerpo. En general, los episodios de intoxicación suelen ocurrir por ingesta accidental o por suministro directo de propietarios que ignoran la lista de alimentos y sustancias que pueden tener consecuencias adversas en los animales de compañía. 
 
El componente del chocolate al que los perros y gatos resultan extremadamente sensibles se llama teobromina, un tipo de sustancia que tiene efecto estimulante del sistema nervioso central y cardiovascular. 
 
Los humanos tenemos un rápido metabolismo de esta sustancia; sin embargo, los perros tienen un metabolismo bastante lento del compuesto, lo cual ocasiona que se acumule en el organismo hasta alcanzar niveles tóxicos.
 
Los signos pueden notarse entre las seis a doce horas después del consumo, dado que la teobromina se absorbe fácilmente por vía oral. Pueden variar de acuerdo con la dosis consumida, el peso del animal y el tipo de chocolate presente en la chocolatina. 
 
A dosis bajas se puede observar agitación, hiperactividad y problemas gastrointestinales como vómito y diarrea; Sin embargo, a dosis mayores el riesgo de problemas cardiovasculares se incrementa. También puede ocasionar convulsiones y edema pulmonar, que en conjunto podría llevar a la muerte del animal. 

Si la ingestión se detecta a tiempo, se acude de manera rápida al médico veterinario y se hace un tratamiento eficiente el paciente se puede recuperar. Por lo tanto,  ante el riesgo y sospecha de consumo de chocolate por parte de su mascota no dude en llamar o acudir al médico veterinario: ¡Ante las intoxicaciones el tiempo es oro!

Vía el tiempo.

 
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